7. Always All Ways
And i'm sorry for what happened
But i want you now to see
That i'm changing all my actions
I don't wanna set you free...
But i want you now to see
That i'm changing all my actions
I don't wanna set you free...
Repaso el contorno de su pecho desnudo con el dedo por tercera vez. Me quedo contemplando, los pocos rayos de sol que entran por la ventanilla, empañada por el vapor, alcanzan un extremo de su hombro izquierdo.
-Deja de mirarme.- Su voz suena adormilada. Me rio.
-Es romántico.-
-Me das miedo.- No le hago caso y continuo observando hasta que estira el brazo para alcanzar su camisa y se cubre la cara con ella.
-No era tu cara lo que estaba mirando.- Le aseguro.
-Lo sé.- Me acerco a él, le aparto la camisa de los labios y dejo que continue cubriendo de su nariz para arriba y le beso. Vale, puede que de pequeña fuera una friki de spiderman.
-Lo siento.- murmuro.
-Lo sé.- repite.
-Ya, pero necesitaba decirlo y tu necesitabas escucharlo.- Susurra algo, y aunque no le entiendo asiento.
X
Cuando entro en el bar me esfuerzo por detectar todo lo que se mece en el aire, huele a…hogar. Eso me gusta. El murmullo de de las habituales conversaciones llega a mis oídos, pero algunas cesan al verme entrar. Busco la sonrisa comprensiva de Dann antes de darme cuenta de su ausencia.
Stuart viene caminando hacia mí, con expresión desconcertada, no era un desconcierto triste como el que había embargado su rostro cuando vino a darme la noticia de que había matado a mi rata mascota (ehhm… seh habéis leído bien), sino un desconcierto confuso.
-¿Que pasa?-pregunto antes de que me alcance (sí, solo a mí. He decidido venir sin Harry.)
-Alguien ha venido a verte.- Supongo que yo también me muestro perdida, no se me ocurre nadie que quiera venir a verme. Mi circulo de amistades se reduce a Donna, Stuart, Bobby, Jaimie, Harry y Da.. y Harry. Me autocorrigo , creo que nunca lo superare del todo.
Entonces camina hacia nosotros un hombre alto, con pelo negro y de unos cuarenta años. Lleva una americana azul marino y unos pantalones de pana que obviamente desentonan con el local. Cuando me fijo en su rostro siento que me fallan las rodillas, lucho por conseguir oxigeno (que se reisite a llenar mis pulmones) con la total certeza de que no podré sostener el peso de mi cuerpo por mas tiempo. Aun así, hago acopio de fuerzas, endurezco mi rostro y le miro directamente a los ojos.
-Hola Leonora.- dice con voz segura.
-Hola Papá.-
(carraspeo…mes me encanta esa palabra) juro solemnemente aprovechar mi aburrimiento veraniego para subir mas a menudo. Amen
Como mola
ResponderEliminaroh lo se
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